
El ser agradecido a la vida, creo sinceramente, que es una virtud. Creo que ese resurgir despertó en mí un 8 de mayo, hace 24 años. Aquel primer cáncer de tiroides a temprana edad, marcó un antes y un después muy beneficioso en mi manera de vivir la vida.
Habría para escribir todo un libro y no sabría por dónde empezar. Como a muchas tantas personas que han atravesado ese proceso, la enfermedad fue un maestro y un despertar maravilloso, donde cualidades y fortalezas tenían la oportunidad de hacerse descubrir.
En aquellos años adoraba al Dios Sol (actualmente también, aunque se han ampliado en mi corazón nuevos conceptos). Antes de entrar a quirófano, miraba los primeros rayos del sol que surgía de entre las montañas. Observando esa panorámica al despertar , en mi habitación del hospital, pedía al Dios Sol y a mi hermano Josete (mi ángel) que me dieran fuerzas y ayudasen con su luz para que todo saliera divinamente bien.
Y realizando respiraciones yóguicas completas bajo las sábanas, con una sonrisa, optimismo y bromas…así entraba ese 8 de mayo a quirófano.
Una bendición las manos de luz que me operaron y la ayuda recibida por mi familia, mis suegros, mi querida tía Loli y por supuesto, mi novio (mi actual marido) Fernando .
Cómo no voy a estar agradecida a la vida y tener inmensas ganas de tocar el sol cada mañana.
Así pues, esta semana estuve de cumpleaños y lo celebré como Dios manda: con alegría, junto a mi marido y mis perritas, tomándome una cervecita en el jardín de casa. Brindamos por mi salud, la de mi marido, mi familia y la de ese médico que me operó y que tanto aprecio.
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Recuerda que una nueva forma de vida siempre es posible, siempre que así tú lo decidas. Tenemos inmensas fortalezas ocultas. Namaste y bellas bendiciones.
🌐Esther Tomás

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