
Hace unos días nos encontrábamos festejando la Navidad. Esos espacios de luz, hermandad y familiaridad donde ya nos va preparando para una «mini-introspección» de lo que será un nuevo año. O por lo menos yo lo veo así, o quiero y/o necesito verlo así. Es una manera de que la vida no carezca de sentido y perviva un porqué de todo, aunque a veces, a primeras vistas no entendamos con el foco de nuestra mente la causa y propósito de muchas cosas que nos acontecen.
Y sin darnos cuenta, con ese paso del tiempo que se asoma sútil, como a puntillitas… y de repente ¡zas! I Ya está ahí. Y nos encontramos festejando la Noche Vieja, el Fin de año, nuevos propósitos y esa expectativa interna de lo que nos deparará la nueva aventura vital que comienza.

Y así, en dorado y luminoso, comenzamos un nuevo año. Con esas penas escondidas, con nuestras sombras que se entremezclan con las luces, con tristezas, anhelos y también sueños abrazamos ese nuevo ciclo de oportunidades que la vida nos ofrece a cada paso con el renacer de un nuevo año.
Y es que, en la vida continuamente estamos expuestos a nuevos comienzos. La naturaleza en su afán de supervivencia constantemente se está renovando, superando ciclos. Nuestro organismo, como parte de la misma, se somete a un inmenso número de cambios, de situaciones en los que el «nacer» y el «morir» son uno. Nuestras células van cambiando, se regeneran; nuestra piel, músculos, el rostro, incluso parte de nuestros comportamientos, creencias, amistades…todo está en un constante devenir.
Con mis deseos más sinceros, de que todos estos cambios y regeneraciones de tu Ser, sea para un bien mayor, donde seas capaz de afrontar con sabiduría y lo más cómodamente posible todos esas transmutaciones y deseos que tu alma anhela. A veces, la escuchas a modo de susurros, de inquietudes, de intuiciones, sueños… realmente sabes qué es aquello que anhelas como «cambio de un bien mayor» a tu persona; pero el ego, el miedo, la angustia te frenan.
Te deseo todo el bien que se pueda desear a cualquier persona que se le considera especial, que disfrutes de un 2024 donde la luz, el amor, la prosperidad, la amistad, la salud y el trabajo te abracen en plenitud, gozo y alegría. ¡Brindemos por ello, amig@s! ¡Mágico y bello 2024!

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